Lorena era una mezcla de emociones: a veces era sensible, otras lógica; a veces temerosa, otras valiente. Su capacidad de reacción, a veces torpe y adorable, y su resistencia a ser manipulada, mostraban una sinceridad genuina. Su crecimiento había sido realmente notable y lleno de matices.
—Deja de investigar más sobre esto, Lorena. Tu hermano no es ningún tonto —dijo Urso con firmeza.
Lorena se sintió reconfortada por esas palabras y sonrió con orgullo.
—¡Claro que no! Mi hermano es increíble,