Era como agujas densas clavándose en sus órganos internos.
Incluso aceleró un poco el paso.
Juan se olvidó del niño no nacido.
Ella era la única que realmente había sentido su presencia.
Era un dolor que parecía aferrar su aliento y sofocarla.
La poca gratitud que tenía por que Juan la salvara se esfumaba.
Entre los dos, ¡Juan estaba en deuda para siempre!
Ella acababa de subir al ascensor.
Bella la alcanzó entonces a paso rápido, negándose a dejar pasar esta oportunidad de humillarla tan fácilm