Lorena parecía entender de dónde venían las emociones de Sara.
Le faltaba amor.
Pero su respuesta también fue sincera: —En esta época, ¿en cuál país no hay seguro médico?
—Te pueden reembolsar mucho el tratamiento médico.
—Si fuera yo, una adopción con segundas intenciones, no la agradecería.
Sara la miró estupefacta durante varios segundos.
Lorena apretó los labios, la miró y le dijo: —Deberías ir a la escuela y hacerte fuerte primero. Si sigues renunciando a ti misma, en realidad solo quedarás