Su rostro era pétreo a pesar de sus cortas palabras.
Lorena frunció los labios y se acercó para colocarse detrás de él, apretándole suavemente los hombros.
—Miguel sabía el secreto de Polo, Polo trató de matarlo, y ahora que Polo está muerto, seguro que hay lío por ahí. Papá, quiero ir a buscar a Miguel.
Los ojos de José se abrieron de golpe y se negó con decisión.
—No, ¿cómo puedes irte cuando sabes lo peligroso que es?
—Papá, no podemos esperar más sin hacer nada, si dejamos que se recuperen,