Lorena enarcó una ceja, —Pronto te superará, ¿eres tan listo como él?
Eulogio se atragantó.
Si pudiera servir a esas ricas, no llevaría tres años sin nombre en la industria del entretenimiento.
¿Quién estaría dispuesto a darle recursos cuando se presentaba como un señorito rico?
Eulogio se rozó los labios y murmuró en voz baja: —No te cae muy bien, ¿verdad?
Lorena frunció el ceño y sonrió: —Le trato como a un chico.
Eulogio suspiró aliviado.
Sin embargo, sintió que algo no encajaba en aquella af