«¿Necesita ayuda?»
A Juan se le puso la carne de gallina al escucharlo.
De repente recordó quién era ese hombre.
«¡Es el musculitos que Lorena había visto en directo en la fiesta!»
Hbaía llevado una camiseta de tirantes y había hecho gimnasia radiofónica para complacer a las mujeres.
Le ayudaron a levantarse del suelo y a volver a su silla de ruedas.
Miró a Esteban con voz fría y profunda: —Sé quién eres, eres un bailarín erótico en una transmisión en vivo.
Esteban se congeló y se quedó de pie a