El rostro de Lorena se puso rígido y le miró.
—¿Sospechas que la misma persona lo hizo? ¿Es Polo?
La expresión de Juan era fría y solemne, sus ojos profundos y oscuros.
—Lorena, viene por mí, no hay otra persona con ese poder.
Los laboratorios en el extranjero que desarrollaron esta droga, Polo había invertido en ellos.
No podía ser una coincidencia.
Lorena sintió un ligero escalofrío en el corazón.
Polo había perjudicado a la empresa de su mejor amiga, e incluso la señora Díaz había estado a pu