Había una emoción indescriptible en el pecho de Juan, irritable y deprimida, pero no podía dejarla salir.
La tez de Lorena palideció ligeramente y le ignoró.
Las palabras de Polo fueron demasiado impactantes.
Quería comprobar.
Lorena hizo acopio de sus emociones y abrió la puerta del coche antes de que pudiera entrar:
—No es bueno, será mejor que te alejes de él.
La voz de Juan era profunda y fría, con un toque de advertencia.
Lorena le miró con rostro inexpresivo y tono gélido:
—¡No es asunto t