Lorena se quedó helada, se recompuso rápidamente, le miró con timidez y le preguntó directamente: —¿Quieres tener una relación de verdad conmigo?
En ese momento, sintió como si le hubieran golpeado el corazón y le entró el pánico por dentro.
Juan permaneció en silencio, mirando su taza de café mientras el suave sabor del café golpeaba su olfato.
De repente se sintió despreciable.
Su franqueza acabó con su imagen reservada y fría.
No se atrevía a admitirlo porque un Juan así no se merecía a