Las palabras de Laura dejaron el ambiente en un silencio instantáneo.
El rostro de Juan era estoico e ilegible.
Inconscientemente miró a Lorena antes de decir como si nada: —Su familia ya ha enviado a alguien a cuidarla, no volverá pronto.
—No esperaba que la hubieran robado en Canadá, ¡qué mala suerte! —Laura suspiró.
Lorena enarcó ligeramente las cejas, «Así que Estela no le ha contado a Juan lo de aquel día, ¿por qué? ¿Tenía miedo?»
Lorena mantuvo su sonrisa elegante y se mantuvo al marg