Las palmas de las manos le hormigueaban ligeramente.
El rostro de Juan era frío, las marcas en su cara eran evidentes.
Sus ojos, oscuros y profundos, la miraban con un escalofrío oculto.
—Lorena ...
Incluso él mismo se sobresaltó por sus acciones, ¿cómo podía dar golpes a un hombre insignificante públicamente?
Esto no había ocurrido nunca.
Ese momento de descontrol emocional le desconcertó.
Pero no pudo controlar la rabia y el escalofrío que le recorrieron.
¡Porque Lorena realmente le pegó por e