El conductor abrió la puerta y esperaba.
En ese momento, antes de que María pudiera subir al coche, le cayó agua helada sobre la cabeza, y no pudo evitar gritar.
Bella también estaba mojada un poco.
Las dos estaban en un estado terrible.
María se quedó estupefacta, con la cara de un blanco espantoso, quería saber quién era culpable.
Cuando vio a dos personas que hablaban y reían en el bar cercano, se tembló, y se puso un poco asustada.
Bella reprendía: —¿Qué está pasando aquí?
El organiza