Al ver el aspecto macilento de Lorena, no podía contener su reproche a sí misma y tristeza y le dijo:
—¿Por qué no me has dicho que estás embarazada? Si no te hubiera llevado al club, no habría pasado eso, lo siento.
Al oírlo, Lorena hizo una pausa, se puso los ojos rojos y dijo con una sonrisa triste:
—No tienes nada que ver con eso. Susana quiere entenderme una trampa a propósito, esta vez no lo ha logrado, la próxima vez ella continuará. No eres la persona a la que yo debería odiar.
Cuando lo