Lo interrumpió Lorena, con un tono tan frío como tranquilo:
—Juan, ¿tienes miedo de que la denuncie yo? En realidad no tienes hacerlo, tú eres el implicado, si te aseguras, la policía no se hará cargo de lo que yo diga.
Juan arrugó las cejas y la miró con una mirada oscura y complicada.
Lorena rió suavemente, con un tono suave:
—En realidad le tengo bastante envidia a Susana, cada vez que le pasa algo, tú la favoreces firmemente y le quitas el miedo, ¡probablemente esto sea amor verdadero!
Con u