Una noche, en su habitación, Cassiane sostenía la cabeza de Bruna en su regazo, cafuné, como solían hacer cuando era adolescente.
- Cristiano debe estar esperándote en la habitación. – observó Bruno.
- Déjalo esperar.
- Cassi, no quiero que pelees por mi culpa. No me gusta cuando Cristiano fuerza la relación entre Adrián y yo, pero tampoco quiero que cause vergüenza en su relación.
- Y no me gusta lo que hace, la insistencia sobre Adrian. Sabes que quiero mucho a Adrian, siempre lo he dejado cl