- Adrián, estás perdonado. Creo que fue perdonado hasta el momento en que me dejó, sin consideración alguna, vestida de novia, frente a la iglesia. Entiendo hoy que para ti no era el momento, que éramos jóvenes, que éramos felices a nuestra manera y que no necesitábamos un matrimonio para sellarlo. Teníamos toda una vida por delante. Y yo era solo una niña, con pensamiento adolescente, que venía de una depresión horrible y me volví adicta y dependiente de ti. Tenía miedo de perderte y pensé que