Mientras tanto, Isabella continuaba luchando por su vida en el quirófano, los médicos hacían todo lo posible para estabilizarla y detener la hemorragia, la operación fue larga y delicada, pero finalmente lograron estabilizarla.
Después de la cirugía, Isabella fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos, su estado seguía siendo crítico, pero los médicos eran optimistas de que resistiría.
Al mismo tiempo, en una casa en los límites de la ciudad, Do Santos se mofaba de lo que había hecho, su