Los gemelos eran como una fresca brisa que refrescaba el lugar por donde pasaban, además de ser muy sobre protectores el uno con el otro, con ellos, Karo se dio cuenta de que es verdad aquello de que un gemelo logra sentir los sentimientos y emociones del otro, desde el momento de su nacimiento, Mar y Mario no se habían separado, a donde iba uno, iba el otro, Karo y Donatello habían decidido por último ponerles esos nombres, al principio habían llegado al acuerdo que le pondrían los nombres de