Cedric sonreía burlonamente mientras seguía abrazando a su hija, ella no podía verlo, pero el hombre tenía clavada su siniestra mirada sobre Karoline y Donatello, por su mente pasaban mil formas de deshacerse de ellos.
—La mirada de ese hombre me produce escalofríos. —Karo se refugió en Donatello, se escudó tras su espalda para evitar la mirada de Cedric.
—No debes tenerle miedo, estoy aquí para protegerte.
Karo se paró frente a él para después abrazarlo fuertemente, Donatello era un hombre de