Nuevamente, despertaba al lado de Emma y la miraba respirar tan apaciblemente que lograba calmarlo. Mientras dormía, ella no tenia el ceño fruncido ni parecía tan angustiada como casi siempre, permanentemente estaba preocupada por su madre, la llamaba de manera constante y a escondidas de la servidumbre para saber sobre su estado de salud. Recordaba aquella radiante sonrisa que la vio llevar plasmada en su rostro el día anterior mientras atendía a los pocos pacientes que llegaban uno tras otros