Elena
Sus quejidos aumentan segundo tras segundo. Sé que le estoy haciendo daño, y me gusta la sensación de dominio que me provoca. Hace tiempo deseaba descargar toda mi rabia interior, ¡al fin! encontré a la persona indicada que se encargará de soportar mi furia. Y bien merecido se lo tiene.
El silencio en la cocina se rompió desde el momento en que una silla rasgando contra el suelo pulido emitió un fuerte chasquido. La tensión entre la malnacida y yo finalmente alcanzó su punto de ruptura.