Elena
Ashley, por su parte, mantiene un aire de calma aparente. Su cabello rubio y su mirada penetrante crean un contraste con la tensión en la cocina. Definitivamente la típica escena que no aguarda nada bueno. ¡Y vamos, que es palpable!
Toma una pausa larga y deliberada, jugando con su cuchara en la taza de café antes de finalmente hablar: —¿Estás segura de que no quieres saberlo, Elena? —Su voz es tranquila pero con un toque de seriedad.
—Ve al grano de una vez, yo decidiré si lo que tien