Día siguiente en la mañana
Danielle salió de la habitación contenta porque era el segundo día después de comenzar las náuseas y vómitos, que despertaba, sin sentir siquiera, una pequeña molestia. La sonrisa se le borró y se detuvo en seco al llegar al comedor, allí estaba Maximilian leyendo un periódico mientras estaba tomando su desayuno. Los dos se miraron sin tan siquiera saludarse. Danielle aguantó unos segundos de silencio incómodo, antes de darse la vuelta para marcharse. Maximilian la de