Maximilian caminaba por todo el pasillo esperando noticias de Berenice, no le habían permitido quedarse a su lado cuando la llevaron a uno de los cubículos de urgencia. Llegó hasta uno de los bancos y sentó, pero no pudo permanecer más de cinco minutos sentado, se puso de pie y comenzó a caminar otra vez, llegando hasta una parte que tenía vista directa al cubículo, Maximilian maldijo, la cortina se mantenía cerrada.
«¿Por qué demoran tanto?» Se preguntó Max mordiéndose un labio.
El teléfono d