Mundo ficciónIniciar sesiónElena se rio —fuerte, habladora y llena de alivio— durante toda su conversación. Llevaba dos horas en esa casa, pero el brillo de admiración en sus ojos hacia Valentina nunca se apagaba. Las oraciones que había susurrado cada noche finalmente habían sido respondidas.
No porque a Elena le gustara que su amiga se convirtiera en viuda. Sino porque, en su opinión, en lugar de ser una esposa tratada como una muñeca sin vida, era mejor qu







