Capítulo 80— Un niño desvalido
Narrador
El reloj marcaba las diez pasadas cuando Seth apagó el monitor frente a él. La oficina permanecía en penumbras, apenas iluminada por el resplandor tenue de las luces exteriores que se colaban por el ventanal. Llevaba allí horas, demasiadas, pero era mejor eso que pensar.
Hundirse en el trabajo era su única vía de escape. Cada contrato, cada proyección financiera, cada informe detallado se había convertido en su trinchera. Un escudo para no enfrentar el ca