Capítulo 68— Estoy enamorado
Narrador
Simón tomó el móvil, lo desbloqueó y buscó el contacto de su hermano. Dalia lo observaba en silencio, sin moverse del borde de la cama.
El tono de llamada apenas sonó una vez antes de que Seth atendiera del otro lado, con voz tensa.
—¿Simón?
—Vamos para alla —dijo él, sin vacilar.
Y antes de que Seth pudiera emitir una sola palabra más, colgó.
Soltó el aire que había contenido y guardó el teléfono en el bolsillo. Luego alzó la mirada hacia Dalia.
—Es hora.