Lourdes y Jenny se miraron con complicidad por última vez antes de despedirse de manera silenciosa y lo más discreta posible tras ese dramático apretón de manos. Aunque aquella alianza estaba prácticamente hecha, eso no quitaba lo tensas que ambas estaban solo con el hecho de dirigirse la palabra y de sentir la presencia contraria tan cerca, lejos de lo que ambas querían en realidad.
Sin una palabra más, Jenny se levantó del cómodo sillón de visitas y sus delgados tacones oscuros resonaron en e