Capítulo 24

Ese beso seguía dándole vueltas en la cabeza a James, no la besó porque debía hacerlo, sino porque lo deseaba, desde hace mucho quería probar sus labios y en verdad eran tan dulces y suaves como los había imaginado. La fiera indomable se hizo dócil entre sus brazos, la sintió temblar, escuchó su respiración mientras saboreaba cada centímetro de su boca. Ahora que había probado el fruto prohibido deseaba más, pero sería imposible conseguir algo más de alguien que lo detestaba tanto y seguramen

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