Elisa
Me acorruque en la esquina que formaban el pequeño cuarto de baño y la pared de cemento buscando algo de paz, eso era imposible en este escalofriante lugar.
-Deberías comer algo- escuche a Niko desde la otra reja hablarme- cada día te pones mas pálida, no querrás terminar como nosotros- soltó una risa ronca y débil, a ellos les daban una vez al día de comer, a mí por otra parte me daban tres veces, un par de veces intente repartir mi comida con ellos… cuando los guardias descubrieron est