••Narra Derek••
Cinco minutos.
No, ni cinco minutos. Fue mucho menos, pero eso bastó para que esa mujer pudiera huir de mi.
¿Es qué acaso ella no entendía que no podía escapar, qué no podía alejarme? Y aún así, se esforzaba por escapar, siendo consciente que yo puedo cuidarla y protegerla, pero ella no me lo permitía.
Tal vez ella no se haya dado cuenta, pero yo he notado como acortaba cada vez más los horarios de analgésicos. Primero eran cada ocho horas, después cada dos, cada cuatro, hast