Capítulo 77: Nuevas víctimas.
―¡Hazlo! Me ahorraría el trabajo de llamarlos yo mismo para denunciarlos por robo, desgraciado.
No sabía que pensar de la situación. Mi esposo por obligación estaba asfixiando a mi padre desobligado.
Ninguna emoción de compasión cruzó mi corazón al ver a mi progenitor en ese estado, con los ojos desorbitados y amenazando con ponerse en blanco dentro de pocos segundos. Y aún así, no quise intervenir.
―¡Suelta a mi esposo, maldito! ―exclamó mi madre.
Corrió en dirección a mi esposo, preparada pa