Capítulo 74: Amargo hogar.
―Esos malditos hijos de puta.
Era la onceava grosería seguida de Derek. Me cansé de seguirlo con la mirada, dando vueltas en la habitación con el teléfono en mano.
Se me olvidaba las actitudes que adquiría a la hora de los robo. Y era un recuerdo escalofriante; lo que hizo conmigo, lo que hizo con su empleado. Pero mis padres se merecían el trato que estaba segura que Derek les daría una vez que los encontrara.
Lo que estaba ocurriendo con mis padres, no desencadenará ningún sentimiento antiguo