Capítulo 59: Un baño casual... Tal vez.
Dejé que me alimentara en silencio.
Ninguno habló en el proceso. Yo me acabé la avena y él se fue con el plato.
El brazo aún me molestaba pero no como antes. Supongo que esos analgésicos tampoco hacían milagros. Digo, ni el traceval calmaría mi agonía por completo. Pero si que ayudaba.
―Bien, vamos a bañarte ―dijo al volver a la recámara.
Me quitó las sábanas de encima.
No puedo creer lo cochina que me he vuelto desde que estoy en esta casa. Pasé por muchas cosas ayer y no me bañé, aun