Capítulo 40: Cacería.
―¿Cazar? ―pregunté entre adormilada y molesta.
Era sábado, por lo cual tenía el día libre.
No se me olvidaba lo sucedido anoche, la discusión, la visita de mis padres, sacar los trapitos al aire.
Él parecía pasar por alto mi respuesta final, pero sentía que lo había afectado. Y es porque tenía razón. Hablaba mucho de respetar sus límites, pero, ¿y los míos, dónde quedaban?
Casarse es una decisión muy importante, una que él me quitó. ¿Cómo podía hablar de respetar límites?
―Sí, de