Piero estaba perplejo, Ana cayó al suelo, tenìa mucho miedo.
Una bala perdida los asustó.
—¡Vendrás conmigo, Ana!
Ella sollozó.
—¿Por qué haces esto?
—¡Fue tu m*****a madre quien mató a Viridiana, es hora de que el karma alcance a Sonia, y tú eres el medio para llegar a ella!
Ana no dijo nada màs, la puso en el asiento trasero, tomó cinta industrial y la inmovilizó.
Por un segundo, sus miradas se cruzaron, ella lloraba, parecía temblar.
Piero no pudo evitar mirar sus ojos, y descender la mirada