Mientras tanto en la clínica todavía estaban Rogelio y Guillermo esperando a que le dieran noticias tanto de Emperatriz, como de Margarita. Definitivamente no era fácil para ninguno de los dos el estar allí en medio de la sala de la clínica esperando tener noticias de una mujer que ambos amaban, pero el destino los seguía poniendo a prueba y no les quedaba otra alternativa que aguantar las circunstancias.
De pronto salió una doctora y preguntó:
— ¿Alguno de ustedes es familiar de la señora