El Agente de policía traía a Cándida con las manos esposadas y la llevó directo a la oficina del detective en donde la estaba esperando su abogado el doctor Rodolfo Valentín, quien era un prestigioso abogado penal, que tenía fama porque todos los casos que tenía a su cargo siempre los ganaba y por supuesto que el caso de Cándida para él había sido pan comido, sin embargo Rogelio lo había contratado no solamente para que llevara el caso de su hermana, sino también para la demanda que había impue