Definitivamente la alegría de Emperatriz y Rogelio era indescriptible, todavía se encontraban en la sala de recuperación y ambos estaban metidos en su propio mundo soñando con el día en que se hicieran padres por primera vez.
Fue tanta la euforia que sentían por esa gran noticia que por un momento se olvidaron de que Margarita se encontraba convaleciente, además Emperatriz no estaba al tanto del infarto que le había dado a la pobre pero al mismo tiempo Rogelio no quería empañar ese momento de f