Una semana después…
Había llegado el día de la boda de Cándida y Guillermo. Ella por supuesto estaba totalmente radiante y feliz ya que por fin había logrado lo que durante mucho tiempo había soñado, el poder casarse con el hombre que quería y encima por fin recibir su herencia.
Estaba en su habitación terminando de arreglarse, y su nana Margarita estaba junto a ella ayudándola en lo poco que podía ya que era una mujer demasiado humilde y algo torpe, había sido criada en el campo y había pasad