Dos horas después…
Cándida había llegado a la mansión lo más rápido que pudo, Rogelio se encontraba en la sala con el ceño fruncido como siempre mientras veía entrar a Cándida con varias bolsas ya que había comprado todo lo que necesitaría para la boda.
— ¿Se puede saber por qué llegaste tan tarde? — le preguntó Rogelio mientras tomaba un trago de brandy.
— Pero por Dios Rogelio, no ha llegado sino media hora tarde, además no creas que es tan fácil elegir un vestido para asistir a una boda que