57. Me estás matando
Margot
Los labios de Jayden se abren para recibir los míos sin protesta, ni juegos. El beso es hambriento, necesitado, urgente y parece tocar cada una de mis terminaciones nerviosas, porque mi cuerpo empieza a temblar y siento que no tengo suficiente, nada parece ser suficiente, así que me aprieto más a él y ahora lo siento todo contra mi. Cada punto, cada relieve y toda su dureza conectando conmigo.
Sus manos son como brasas de fuego, queman en cada maldito lugar que me tocan: bajan por mis om