Por Fabrizio
Fuimos a un hotel con Melina, coje bien, pero ya estaba harto de escuchar hablar de Anto y de Alejandro.
Con la excusa de que tenía que madrugar, la dejé más o menos temprano en su casa, aunque era tarde para mí, que abro mi local a las 8 de la mañana y ya eran pasadas las dos de la madrugada.
Traté de no pensar en nada y solo así pude dormirme.
Al día siguiente, cerca del mediodía aparece Pía por mi local.
-Justo estaba por salir.
Le digo a mi novia, que pretendió acompañarme.
-Vo