Rosi quedó atónita al escuchar las palabras de Natalia. Nunca se había imaginado que Galeano se atrevería a revelar la verdad. El aire se volvió denso, cargado de una pesada energía que indispuso a Rosi que aún convaleciente tras la cesárea, intentó persuadir a Natalia:
— ¿Pero de qué estás hablando? ¿Por qué has dicho semejante barbaridad? No comprendo de dónde has sacado eso.
Natalia sonrió con malicia, cerró la puerta con seguro y se acercó a Rosi, clavando sus ojos en ella. La mirada de Na