—¿Qué?. —salió de mi boca. —Eso es absurdo usted no puede obligarme y mucho menos a amenazarme solo por no asistir a la academia.
—Claro que puedo hacerlo jovencita.
—Ya Basta por favor. —papá me oculta detrás suyo. —Mi hija tiene razón, no puedes obligarla a hacer algo que ella no quiere.
—¿Me estás desafiando Tom?. —la expresión de su cara si que daba miedo. —¿Quieres que te recuerde lo que pasó la última vez que me desafiaste?.
—Una cosa es que hayas querido manejar mi vida y otra muy distin