—Alira, el vampiro que te atacó aquella tarde, yo lo deje huir, jamás lo perseguí como te había dicho anteriormente.
—¿Qué?. —sentí tanta rabia porque lo dejó escapar después de que casi me mata. —¡¿Por qué lo dejaste ir?!. ¡Casi me deja sin una gota de sangre ese infeliz!. ¡oh Claro!. —dije sarcástica. —Olvido que en ese entonces no significaba nada para ti.
—Escúchame, —aunque lo viera preocupado aún seguía molesta pero también eso me pone nerviosa. —Ese Vampiro,..
—Ay Bastián dícelo de una