Me suelto de su agarre y lo fulmino con la mirada, ni entiendo cuales su empeño en que todos sepan que soy suya. En todo el camino mi madre iba plácidamente conversando con él pero lo que más me deja sorprendida es el cinismo de Bastián. Cuando llegamos a casa mi madre baja del auto de Bastián y cuando lo hago yo tiro con rabia la puerta de su auto.
—Nos vemos mañana. —dice con una sonrisa que me enfurece.
—Claro. —suelto con sarcasmo.
—Alira, —me quedo inmóvil sobre mi lugar. —Mi madre me pidi