Svetlana caminaba por el largo pasillo, sumida en la confusión y las dudas. Las altas columnas adornadas con detalles dorados parecían cerrarse sobre ella, como si la mansión misma quisiera aprisionarla en su laberinto de sombras y secretos. Sus pasos resonaban en el silencio, y su mente bullía con preguntas. ¿Era verdad lo que Dante había dicho? ¿Podía irse cuando quisiera o todo era una artimaña más en su juego de control?
El hombre que la escoltaba se mantenía impasible, con la vista al frent