Capítulo 11.
—¡Quién me iba a decir que la mujer que se ha estado acostando con mi marido es tan brillante!
Emma se volvió, sorprendida. La mujer que dos noches atrás se había encontrado en el Waldorf, estaba esa tarde frente a ella. Tendría poco más de treinta años y su piel era impecable. El cabello hasta los hombros de un rubio champán estaba peinado hacia atrás, su flequillo rozando las cejas. Vestía una camisa hecha a medida de blanca seda y unos pantalones negros de sartorial corte. La cartera tipo s