—Lo siento, hija… pero en verdad no lo sé. —Le colocó una mano en el hombro—. Enviare hoy mismo mensajeros a Lennox para preguntar por su condición —le aseguró—. Estoy seguro de que todos los reinos quieren saber si está bien. —Sonrió con un poco de orgullo—. Tu esposo es un héroe.
—El padre de mi hija es un héroe —lo corrigió fríamente—. Esperare por las noticias. —Suspiró, retirándose de la oficina a paso rápido.
Al día siguiente, los mensajeros llegaron de vuelta al reino, pero las noticia